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Aprovechar la coyuntura para el futuro regional

Antofagasta y las demás regiones del norte están enfrentando una situación excepcional. Es como un tramo privilegiado de su historia y de su desarrollo que, si se aprovecha bien, se podrá proyectar a un luminoso futuro. De no hacerlo, volveremos a perder, como ocurrió con el salitre, el fulgor de la plata y otros momentos históricos del norte de Chile.

 

Como expresa el dicho popular, “se están alineando los astros”. Mientras la demanda y el precio internacional del cobre parecen asegurar que podrá seguir siendo la locomotora que movilice el progreso regional, están surgiendo otras refulgentes opciones, como el litio y otras sales de creciente interés mundial en la lucha por disminuir la contaminación del carbono y sus nefastos efectos para el cambio climático. También mientras seguimos liderando en el país y el continente el uso de energías no renovables, particularmente la solar, crece el interés por otra energía para la que el norte –particularmente la región de Antofagasta- tiene óptimas condiciones para su producción: el hidrógeno verde, con una asegurada demanda internacional.

 

A estas opciones se unen otras posibilidades de diversificación productiva y de desarrollo, como el próximo funcionamiento del Corredor Bioceánico, por el cual se pueden captar cadenas regionales de producción para agregar aquí el valor necesario hasta que el producto final gane la certificación de “hecho en Chile” y –por los Tratados de Comercio de nuestro país con los principales mercados del mundo- esas exportaciones tengan la ventaja competitiva de entrar a esos mercados sin pagar impuestos de importación. También las crecientes instalaciones astronómicas en esta región esperan alguna política pública regional que les saque más provecho para este territorio. Y ni se diga de las posibilidades turísticas que tenemos.

 

Paralelamente, disponemos por fin de un Gobierno Regional electo. Y los cambios anunciados en la propuesta de nueva Constitución auguran más descentralización y facultades regionales para impulsar mejor el desarrollo. Hace poco se dispone de una nueva Estrategia Regional de Innovación y luego se debe empezar la actualización de la Estrategia Regional de Desarrollo, para el próximo decenio.

 

¿Cómo podemos aprovechar esta favorable coyuntura?

 

Una de las recetas más utilizadas en el mundo ha sido “la triple hélice”, formada por gobierno, empresas y universidades, a la que en Chile y regionalmente se agrega otra hélice: la comunidad, la participación concreta de los habitantes del territorio. Con este instrumento será más fácil identificar y producir las políticas públicas regionales – o nacionales que favorezcan a la región- que necesitemos. Partir, entonces, por un profundo análisis de las actuales políticas públicas y determinar las nuevas que sean posible conseguir con la nueva institucionalidad regional parece un paso indispensable. Y esto es lo que se ha propuesto hacer el Magíster en Gerencia Pública y Desarrollo Regional (MGP) de la Universidad Católica del Norte, empezando con un ciclo de Foros Constituyentes para conocer qué gana la región con los cambios a la Constitución, así como también para analizar el Programa Regional de Gobierno en Antofagasta, eventos que se realizarán en forma virtual, vía Zoom, los días miércoles desde el 20 de mayo en curso.

 

Hermancortes

Autor:

Herman Cortés Cortés
Encargado de Vinculación con el Medio del Mg. en Gerencia Pública y Desarrollo Regional.

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